Newsletter – Abril 2019

Un nuevo modelo más cerca!

El modelo de participación y convivencia se consolida en todo el territorio!

En el anterior boletín te explicamos cómo transcurrió la jornada «El Modelo de gobernanza participativa» donde se presentó el Manual para la dinamización de la Taula de Participació Social del Centro Penitenciario y el documento del Modelo de Participación y Convivencia en las cárceles catalanas.

Podemos confirmar que está siendo un trabajo de equipo donde, tanto los profesionales del CP (servicio de interior y rehabilitación) como las entidades, tenemos espacios de trabajo conjunto donde compartir experiencias y aprendizajes de la puesta en marcha del MPiC, hecho que ha generado un trabajo juntos para superar los obstáculos que a veces acompañan los cambios en las grandes organizaciones.

Los equipos de profesionales y de personas voluntarias de los 9 centros penitenciarios catalanes están trabajando en su implementación respetando el ritmo y las peculiaridades del territorio. Este trabajo, liderado hasta ahora por Rosa Maria Martínez, está generando una dinámica de trabajo que encaja totalmente con los valores y principios de todas las personas que formáis el Grup 33.

Queremos aprovechar este momento para daros las gracias por el apoyo durante estos 10 años, donde ahora empezamos a ver el impacto del trabajo constante del Grup para transformar el modelo de gestión de las cárceles en Catalunya.

Durante este último semestre se han llevado a cabo formaciones teóricas para funcionarios y visitas prácticas en centros penitenciarios donde se está implementando el MPiC. El CP de Lledoners es el centro donde se está implementando des de hace más tiempo, en la totalidad de los módulos y nosotros pudimos participar en una de les visitas prácticas. La verdad es que salimos muy contentas y cada vez más convencidas que este modelo es una realidad! Además, en Lledoners formamos parte de la Taula de Participació Social del centro y de la comisión de comunicación, que redacta los boletines. Os dejamos el de julio y el de diciembre!


Plenario de entidades de la Taula de Participació Social 2018

El 12 de desembre es va portar a terme el plenari de la TPS 2018 per renovar les entitats que representaran la Taula de Participació Social a partir d’ara. Volem donar les gràcies a Fundació IReS, Fundació Ared i Suara Cooperativa per la feina feta fins ara i alhora felicitar a les entitats que entren noves o que renoven: Suara Cooperativa, Fundació Autònoma Solidària, Fundació Suport Solidari i Fundació Apip-Acam ! Nosaltres seguim dos anys més representant les entitats de voluntariat.

Campaña de voluntariado de la Taula de participació social

Les entitats membres de la Taula de Participació Social hem iniciat la campanya per donar a conèixer el voluntariat penitenciari. Gràcies als voluntaris i voluntàries El Periódico, El Punt Avui i Catalunya Ràdio ja han fet una peça informativa sobre el tema. Us les deixem enllaçades!

Participamos en el programa «Quan arribin els marcians» de TV3

«La societat sempre ha demanat que les presons han de ser un lloc on es castiga la gent pel que ha fet però ens hem adonat que castigar la gent no funciona»
La nostra companya Marta Nomen va participar al programa «Quan arribin els marcians» de TV3, dedicat als models de presó i el pas de les persones per aquesta. Si no vàreu poder veure el programa, no us el perdeu. Trobareu l’enllaç aquí!
També us recomanem el reportatge que es va emetre al programa 30 minuts, sobre l’aïllament a la presó. Podeu veure’l en aquest enllaç.

Y en 2019… ¿Qué hacemos?

Ara que el Model de Participació i convivència s’està aplicant volem formar part de la difusió i sensibilització del mateix. Aquest any seguirem de prop el model i treballarem per donar-lo a conèixer, sigui a través de les nostres xarxes socials (segueix-nos a twitter i facebook!) i els butlletins que rebeu, a través dels mitjans de comunicació que ens requereixin i les universitats i entitats on fem xerrades de sensibilització.

A més, el passat 14 de març es va presentar el Pla Estratègic d’Execució Penal al Centre d’Estudis Jurídics i Formació Especialitzada, en una sala d’actes pleníssima. Són les línies d’acció que regiran la feina del Departament de Justícia els pròxims 10 anys i on el MPiC és un eix vertebrador. Des de la Taula de Participació Social hi seguirem treballant i les entitats seguirem defensant-lo i consolidant-lo!
D’altra banda, actualment estem col·laborant en la preparació de la guia didàctica per aplicar el MPiC a través de les sessions de Debat a Bat que es fan al CEJFE a càrrec de Marta Martorell juntament amb Alperroverde com a entitat i un representant d’interior o de l’equip tècnic de cada centre ordinari de Catalunya.

Campaña para dar a conocer el voluntariado penitenciario

¿Habéis salido alguna vez en televisión? ¿Os habéis escuchado alguna vez en la radio? Ahora tenéis la oportunidad, ¡no la dejéis escapar!
Después del ultimo espacio de «puertas abiertas al voluntarido penitenciario» y con el acuerdo del Departamento de Justicia, las entidades que formamos la Taula de Participació Social hemos iniciado la campaña para dar a conocer el voluntariado penitenciario. Necesitamos vuestra ayuda como testigos y tendréis vuestro momento como protagonistas. buscamos personas voluntarias dispuestas a ofrecer su testimonio a los medios de comunicación. Participar supone que seréis entrevistados por periodistas de prensa escrita, radio y/o televisión.
Si estáis interesados escribidnos un mail a info@grup33.org y nos pondremos en contacto con vosotros  para daros a conocer más detalles y concretar vuestra participación.

Newsletter – Julio 2018

¡Avanzamos hacia un nuevo modelo!

Desde el Grup 33 os queremos desear unas muy buenas vacaciones de verano pero, antes, nos gustaría informaros de la actualidad de la ejecución penal en Cataluña.
Jornada de gobernanza participativa
Como ya sabéis actualmente somos una de las 9 entidades representantes a la Taula de Participación Social (TPS). Ya des de hace unos cuantos años se está impulsando la creación y funcionamiento de las TPS en cada uno de los centros penitenciarios de Cataluña. Estas se llaman TPS periféricas o de segundo nivel y son el órgano de participación y consulta para aplicar el nuevo Modelo de Participación y Convivencia (MPyC), en el que tantos años llevamos trabajando. Nos complace comunicaros que el pasado 6 de junio tuvo lugar la jornada sobre «El Modelo de gobernanza participativa» donde se presentó el Manual para la dinamización de la Taula de Participación Social del Centro Penitenciario y el documento del MPyC en las cárceles catalanas.
Amand Calderó y Pilar Heras dieron la bienvenida a la jornada y insistieron en la necesidad de contar con las entidades sociales par amejorar el modelo de ejecución penal.
La Dirección General de Servicios Penitenciarios (DGSP) presentó un documento donde se recoge el MPyC como modelo de organización funcional, favorecedor de un clima de convivencia prosocial de los internos/as. Es una nueva forma de gobernanza en las prisiones catalanas que consiste en la participación y la interacción de todos los agentes de la institución y requiere la implicación de todos los profesionales, entidades colaboradoras y de voluntariado, internos y familias.
Nuestra compañera Marta Nomen participó en una Mesa Redonda y remarcó la necesidad de entender la participación de las entidades en los espacios de cocreación de las nuevas acciones para poder implementar el MPyC. Podéis ver el vídeo aquí.

Taula periférica del C.P. Lledoners
Este 2018 nos proponíamos impulsar las TPS periféricas del Centro Penitenciario y actualmente se han activado las TPS periféricas de los 12 centros penitenciarios de Cataluña. Nosotros formamos parte de la TPS del CP de Lledoners, pionero en la aplicación del MPyC, junto con otras entidades, y actuamos de referente de la TPS de primer nivel en el centro. Si trabajáis en algun centro donde se esté aplicando el Modelo y no formáis parte de la TPS de ese centro, os animamos a participar en ella!

INTRESS y IRES se unen a nuestro manifiesto
Las entidades INTRESS y IRES que atienden a personas en riesgo de exclusión social des del inicio hasta el final de su recorrido vital, en el momento en que lo necesiten, se han unido a nuestro manifiesto y se suman a la lista de entidades que nos dan su apoyo. ¿Aún no habéis firmado nuestro manifiesto? Anímense a formar parte de la plataforma que hace otra prisión posible!

¿Qué más queremos hacer este 2018?
Este año nos habíamos propuesto objetivos como los que ya hemos ido cumpliendo pero queda trabajo por hacer. Impulsaremos la TPS de Justicia juvenil, mejoraremos la formación del voluntariado en centros penitenciarios y trabajaremos en el Plan de Apoyo a la salida de la cárcel. Todo esto esta iniciado pero seguiremos trabajando para que sea una realidad al 100%!
Seguiremos trabajando en todos los CP catalanes para que el Modelo de Participación y convivencia se implemente y llegue a todas las personas privadas de libertad. Además, seguiremos el trabajo de sensibilización del modelo, haciendo charlas en universidades y otro espacios. Seguimos agradeciendo a todos los centros universitarios y organizaciones que cuentan con nosotros como formadores en un modelo penitenciario nuevo e integrador.

El manifiesto
Ya contamos con más de 9000 firmantes y 28 entidades. ¿Conoces gente que quieran unirse a nosotros? ¿Creen en otro modelo penitenciario? Háblales de nosotros! Te lo ponemos facil. Envíales este enlace y que entren a formar parte de la gente que creemos en el cambio.

La agenda
Hemos abierto una agenda de actividades en nuestra web que queremos rellenar con todas las actividades de Cataluña relacionadas con la ejecución penal y que hagan promoción de la reinserción. ¿Realizáis alguna en vuestra entidad? ¿Tenéis constancia de alguna actividad, jornada o formación? Nos las podéis hacer llegar a info@grup33.org y haremos difusión en nuestras redes y en el calendario de la agenda!

Queremos despedirnos dándoos las gracias de nuevo por vuestro apoyo incondicional en la carrera de fondo que supone mejorar la ejecución penal en Cataluña.

Seguiremos trabajando y informándoos, porque otra prisión es posible !

[OPINIÓ] Prisión permanente revisable: el gobierno de las emociones

Por Cristian Modesto

En algún momento de mi vida alguien me dijo que todo, absolutamente todo, se puede desarrollar de dos formas antagónicas: rápido, o bien. Los efectos asociados a ambas categorías son evidentes y prácticamente indiscutibles. En efecto, la consecución de un resultado satisfactorio, reconfortante o provechoso requiere de sacrificio, estudio, examen, evaluación, corrección e incluso, por qué no, mucho mimo. Requiere, por tanto, mucho esfuerzo, dedicación y sobre todo, tiempo. Por el contrario, aquello que se desarrolla de forma rápida y desatendida, sin el tiempo necesario para efectuar, considerar o aplicar los análisis pertinentes, es muy probable que concluya de forma voluble, deficiente o incompleta. Normalmente, todo lo que rodea nuestras vidas sigue exactamente la misma lógica. No obstante lo anterior, algunos aspectos y esferas logran escapar de estos procesos racionales. Como nuestra Política Criminal. Efectivamente, por lo general, la Política Criminal en España desoye todo tipo de examen riguroso y científico, abandonando su evolución a una única apuesta: el endurecimiento de nuestro Código Penal. Una medida rápida y superficial, sin ningún tipo de eficacia. Una medida voluble, deficiente e incompleta. Sin embargo, lejos de comprometer a nuestro legislador, esta carta le habilita para lograr resultados satisfactorios, reconfortantes y provechosos en las próximas elecciones. La ilógica de la lógica.

Determinados casos criminales logran traspasar la barrera mediática, ya sea por las características de la víctima, por la gravedad de los delitos o por la singularidad de los hechos acontecidos. Durante varios días —e incluso meses—, los periódicos, los informativos, las tertulias o las radios nos ofrecen el caldo de cultivo perfecto para que nuestros futuros criminólogos, juristas, o sociólogos cuenten con un ejemplo idóneo para repasar en sus Facultades lo que se entiende cuando el profesor habla de sociedades punitivas. Porque eso es lo que somos. La rabia, la ira o el odio inundan nuestra psique, y se exteriorizan verbalmente en un intento de expresar los sentimientos de venganza que inevitablemente se han generado. Venganza utilizada erróneamente como término equivalente al de justicia en pancartas, publicaciones y diálogos que reclaman, precisamente, que todo el peso de la ley caiga sobre el acusado. Como si en nuestro país no existiera dicha justicia. Y sí que la hay, está asegurada. Al menos en lo que atañe a la conocida como justicia de los pobres. Esta coyuntura es aprovechada por el legislador, que rara vez atiende las necesidades de su ciudadanía excepto en escenarios como el descrito, al que acude como insecto hacia la luz desoyendo todo tipo de análisis científico.

Partimos de la premisa de que España no padece un problema en el ámbito de la denominada inseguridad real —como antónimo de inseguridad percibida—. Imagínense un doctor que receta a un paciente hipocondríaco los antibióticos que éste le demanda por una supuesta dolencia que le ha hecho acudir a su consulta, a pesar de que el médico, tras explorarlo, no detecta ningún tipo de anomalía. Eso es exactamente lo que nos ocurre. Formamos parte de una sociedad hipocondríaca y temerosa frente a la criminalidad, efecto potenciado por los altavoces —expedidos sin ningún tipo de filtro contra el sensacionalismo— de los medios de comunicación, que nos presentan casos oscuros y dantescos. Nuestra percepción generaliza la situación, y el resultado de todo ello es que lel gobierno de la Política Criminal española se realiza desde la excepción.

Y hablando de justicia, basándome en autores clásicos como Beccaria, podría sostener que toda pena cuya aplicación no sea necesaria para sostener el depósito de pequeñas libertades individuales que todos los ciudadanos hemos depositado a nuestro legislador —legítimo administrador de las mismas—, para disfrutar de las restantes en plena armonía es, por definición, irracional, desacertada e improcedente. Eso mismo es lo que ocurre con la reciente inclusión de la pena de prisión permanente revisable en nuestro Código Penal. En este sentido, la idoneidad de la implementación de dicha pena puede analizarse desde dos perspectivas diferentes.

En primer lugar, desde una posición puramente economicista, el constante endurecimiento de nuestras leyes penales es totalmente injustificable. Como ya avanzaba en líneas anteriores, nuestro país tiene muchas problemáticas de las que preocuparse, pero una de ellas no es la criminalidad. A estos efectos, cabe destacar que la tasa de criminalidad española se sitúa año tras año entre las más bajas de toda Europa, incluida la tasa de homicidios o la de delitos violentos. Empero, en claro contraste con lo anterior, nuestra tasa de población reclusa se encuentra por encima de la media europea. Una paradoja que denota la severidad de nuestro sistema penal. Así las cosas, la superposición de ambas realidades, antagónicas entre sí, denota que los mismos hechos se castigan con penas privativas de libertad más duraderas que en el resto de la comunidad europea. De esta manera, el índice de rotación en nuestras cárceles decae. De hecho, tenemos más reclusos que plazas disponibles. De la actual superpoblación penitenciaria podemos pasar a un escenario de hacinamiento, aspecto que, asimismo, hace un flaco favor al fin último de reinsertar a los penados —pues contamos con los mismos medios, para más objetivos—.

Asimismo, la implementación de la pena de prisión permanente revisable en particular, y el endurecimiento de las penas en general, no tienen ningún efecto estadísticamente significativo sobre la tasa de criminalidad. En efecto, este tipo de medidas no sirven para prevenir la comisión de delitos. Ni siquiera la pena de muerte, en aquellos países que todavía la abrazan en sus códices, tiene dicha capacidad. El sentido de esta realidad se halla en el hecho de que los infractores, en el balance que efectúan de forma previa antes de abandonarse a la suerte de la delincuencia —y solo en los casos en los que dicho balance se realice—, valorando las recompensas y los castigos vinculados a sus acciones ulteriores, no contemplan la gravedad de las penas asociadas a las mismas. En efecto, el delincuente no valora —e incluso puede desconocer— si su acto se castiga con cinco años de pena privativa de libertad, diez,
treinta, o cadena perpetua. Valorará, simplemente, que su acción tiene una pena asociada, pero no su gravedad. En síntesis, el efecto disuasorio o preventivo de la pena, no radica en su dureza si no en la certeza y la inmediatez de su aplicación.

Por otra parte, desde una perspectiva moral, la dirección que toma nuestra Política Criminal con la susodicha medida dinamita los valores democráticos y humanos que tanto nos ha costado establecer en nuestra sociedad. En este ámbito, como en todos, la consecución de los avances que nos conduzcan hacia una sociedad moderna y próspera son difícilmente asimilables, no solo por el esfuerzo que la misma tarea requiere, sino porque también es menester una importante labor de mantenimiento. En cambio, las regresiones están a la orden del día. Basta con un tropiezo, una estrategia errónea o un paso en falso para alejarnos del camino que todos anhelamos. En este sentido, únicamente han bastado dos años desde la implementación de la prisión permanente revisable para iniciar otro debate sobre su posible vinculación con nuevas acciones ilícitas, o sobre el endurecimiento de las condiciones necesarias para que los reclusos penados por la comisión de determinados delitos puedan acceder al tercer grado. Efectivamente, la regresión cuesta muy poco, también en términos temporales. Hoy en día estamos más cerca de la consecución de penas arbitrarias, que de medidas realmente eficaces.

La reinserción de los penados —y su efectiva consecución— no es, por tanto, una mera exigencia constitucional, si no una de las claves que nos definirán como sociedad. La estrategia seguida durante los últimos años es, sin duda alguna, contraria a dicho objetivo. Las condenas como las que nos ocupa, en las que no se tiene certeza absoluta sobre de su duración, liquida la motivación de los presos para colaborar en la difícil tarea de su reeducación. Y ese es, precisamente, el ingrediente principal sin el cual todo trabajo queda reducido a papel mojado. Cabe destacar, a estos efectos, que las condenas siempre se han cumplido íntegramente. Hemos escuchado en numerosas ocasiones que los presos quedan en libertad muy pronto, y eso es simplemente una burda leyenda urbana. La libertad absoluta solo se consigue con la extinción de la condena.

Por añadidura, las estancias en prisión mínimas que propone la pena de prisión permanente revisable —inciertas, por otro lado—, con el perjuicio que provoca en la voluntariedad y la motivación del preso, conducen hacia su institucionalización. En otras palabras, los periodos notablemente dilatados en prisión hacen que la persona que ve privada su libertad se habitúe a un estilo de vida totalmente pautado y reglado, por lo que una vez su realidad se escriba lejos de las rejas que lo encierran, éste no sabrá vivir en sociedad. Más aun, los importantes periodos que dicha pena propone pueden afectar su estabilidad psicológica, acentuando las necesidades criminógenas que un día lo llevaron a prisión. Las probabilidades de reincidir, por tanto, se incrementan.

Sin embargo, a pesar de todas las trabas que se asocian a esta temática, fruto del gran trabajo que realizan los profesionales vinculados a este ámbito —a pesar de no contar con los medios más deseables para desempeñar su función—, la tasa de reincidencia no es alarmante. Es más, los últimos datos con los que cuenta Cataluña son realmente esperanzadores. Un 70% de los excarcelados en el año 2010 no reincidieron en el momento de la publicación del estudio, en el 2014. Se trata de la cifra más baja desde que se realizan dichos informes, en el año 1987. La reinserción no es, por tanto, un mito. Es una realidad —aunque mucho queda por trabajar para mejorar la calidad de dicha reinserción— que probablemente queda opaca por los focos de los medios de comunicación, los que únicamente nos muestran aquellos que representan un fracaso de los mecanismos de prevención, o los que persiguen al excarcelado que un día les hizo aumentar sus audiencias. Huelga decir que es imposible optar a una sociedad sin delincuencia, decir lo contrario sería adentrarse en la senda de la utopía.

Del mismo modo, debe considerarse el efecto de un sesgo importante en este tipo de valoraciones que los investigadores denominan tasas sobre tasas. Imagínense un paciente que sufre de obesidad y empieza a tratar su enfermedad. Los primeros kilos los perderá fácilmente, pero a medida que se acerque a su peso óptimo, el trabajo se torna más costoso. De esta forma, a medida que logremos reducir las tasas de reincidencia, más costará conseguir buenas noticias al respecto, considerando, además, que se trata de una variable sensible a numerosos factores. No obstante, lo que menos necesitamos son más palos en las ruedas que nos impidan optimizar los registros.
De este modo, el endurecimiento del Código Penal, con la inclusión de la pena de prisión permanente revisable en su lecho como colofón, no contribuye al problema que España tiene en relación con la superpoblación penitenciaria. Este escenario implica, además, un ingente gasto económico para el contribuyente, pues la manutención de una persona en prisión no sale especialmente asequible —algo que con las nuevas reformas puede cronificarse en determinados casos, siendo, por tanto, una medida deficitaria en todas sus acepciones—. Esto sin contar que sería necesario la construcción y el mantenimiento de nuevos centros penitenciarios para paliar la situación. Pero, por si fuera poco, como ya se ha comentado en líneas anteriores, no solo no se traduce en una mejora en los índices de criminalidad, si no que tampoco favorece la capacidad de reinserción de los penados, aumentado así sus probabilidades de reincidir.

Con todo, la Política Criminal necesita reiniciarse. Debe abrirse un nuevo periodo en el que el endurecimiento de las penas deje paso a la implementación de nuevas estrategias basadas en la prevención, en todas las vertientes de ésta. Desde apostar por la educación, así como por la detección y el tratamiento de necesidades criminógenas para debilitar los factores de riesgo que llevan a un individuo a delinquir, acentuando los denominados factores de protección; pasando por controlar y resolver todos aquellos aspectos que generen oportunidades delictivas; hasta la adecuación y optimización de los centros penitenciarios y los programas de tratamiento para lograr una reinserción efectiva de los penados, que de paso a un descenso de la tasa de reincidencia. En este sentido, algunos autores clásicos plantearían en qué medida es razonable una pena cuyo delito asociado no ha sido debidamente prevenido por el legislador. Asimismo, debemos aprovechar los recursos disponibles para mejorar este escenario, como las valoraciones que nos ofrece sobre el riesgo de reincidencia determinados protocolos de evaluación como, por ejemplo, el RisCanvi —reincidencia violenta, en este caso—. Por otro lado, también se podría estudiar la previsión de adoptar medidas post penitenciarias para la reinserción, evaluación y seguimiento de los excarcelados.

Sin embargo, también debemos subsanar el error de infiltrar el dolor de las víctimas en la construcción del futuro de nuestras leyes penales. Los hechos que han vivido conllevan un sufrimiento que nuestros gobernantes, y nuestra sociedad en conjunto, tienen la obligación de reparar y restituir como apoderados de las libertades individuales que custodian con el objetivo de mantener el orden y la paz social. A lo largo de los tiempos, las víctimas han sido las grandes olvidadas en los procesos penales, siendo necesaria la elaboración del denominado Estatuto de la Víctima mediante el que se pretende defender su posición y evitar vergonzosas situaciones de victimización secundaria. Es éste el espacio donde debemos restituirlas, y no el Código Penal, que no puede —ni debe— ser depositario de los correspondientes deseos de venganza — naturales, por otra parte—.

He empezado a escribir este artículo haciéndome dos preguntas: ¿A quién le va a importar derogar la prisión permanente revisable? ¿A quién le preocupa la efectiva reinserción de los presos? Espero que el lector, tras llegar a estas líneas, tenga un motivo para reflexionar sobre su parecer. Al respecto, en los últimos días hemos contemplado un bochornoso intercambio de opiniones en el Congreso de los Diputados. Bermúdez de Castro, diputado del Partido Popular y encargado de defender la posición de su partido en el Pleno del Congreso —supongo que no hace falta indicar cuál es—, pedía a los representantes de la oposición que miraran a la Tribuna, donde se encontraba una representación de familiares que han sido víctimas de casos criminales que fueron notablemente mediáticos, para convencerles sobre su postura respecto a la derogación de la pena que nos ocupa. Con los susodichos interrogantes me sentaba frente al ordenador para ofrecerles estas líneas. Ahora que cierro este documento, me surge una nueva cuestión: ¿Mira nuestro Gobierno a la Tribuna cuando acuden otro tipo de colectivos? Respondan ustedes.

 

Cristian Modesto Castrillón. Graduado en Criminología por la Universidad de Barcelona, con Mención en Seguridad y Prevención. Posgraduado en Infoanálisis y Técnicas avanzadas en Ciencias Forenses. Posgraduado en Policía Científica e Inteligencia Criminal. Máster en Criminalística en la modalidad de Consejero en Ciencias Forenses.

 

Newsletter – Enero 2018

Nuevo año, nueva web, nueva etapa

Des de el Grup 33 esperamos que hayáis tenido un buen inicio de año. Nosotros empezamos con fuerza después de un año muy intenso y provechoso y lo queremos compartir con todos vosotros.

Nueva web

Estamos renovando nuestra imagen y poniéndonos al día. ¡Es por ello que estrenamos nueva web! ¿Ya nos has visitado? Lo podéis hacer aquí. Hemos añadido un apartado de agenda para poder compartir eventos interesantes, tanto nuestros como de otras entidades. A partir de ahora podréis estar al corriente de las actividades en Cataluña relacionadas con la ejecución penal. ¿Conocéis alguna? ¿Organizáis alguna? Envíanos tus propuestas a info@grup33.org y os echaremos una mano con la difusión.

Renovamos representación en la Taula de Participació Social

Nos complace informaros que el pasado 13 de diciembre tuvo lugar el plenario de entidades de la Taula de Participació Social, se hicieron las elecciones de renovación de los representantes de las entidades a la TPS de primer nivel y volvimos a ser elegidos como entidad representante de voluntariado. Como ya sabéis, la TPS es un espacio de trabajo en colaboración con las entidades sociales y el Departamento de Justicia en el que este año se ha trabajado muy intensamente para avanzar hacia un modelo de ejecución penal más eficiente y eficaz.

Queremos agradecer el trabajo llevado a cabo por la Fundación Marianao durante este periodo que han estado representando a las entidades en la TPS. También queremos agradecer la confianza que habéis demostrado tener en el equipo del Grup33 para seguir representándoos durante estos próximos tres años. ¡¡Muchas gracias!!

La TPS por tanto queda configurada por IRES, Suara Cooperativa, Parc Sanitari Sant Joan de Déu, INTRESS, Associació Egueiro y FAGIC, como entidades colaboradoras, y Fundació ARED, Alperroverde y Grup 33 como entidades de voluntariado.

¿Y qué hemos hecho durante el 2017?

  1. Hemos reabierto casi todas las mesas de segundo nivel de centros penitenciarios.
  2. Tenemos un manual de apoyo a la gestión de TPS de tablas de segundo nivel.
  3. Ya tenemos más de 20 entidades dispuestas a participar en una TPS de Justicia Juvenil.
  4. Hemos hecho un plan piloto de acompañamiento a 25 internos que han salido de prisión desde segundo grado, y a partir del acompañamiento tenemos una propuesta de acciones que mejore el apoyo a la salida de prisión de este colectivo.
  5. Hemos hecho contribuciones al Plan estratégico de ejecución penal.
  6. Hemos dado a conocer y hemos facilitado el desarrollo del comité de ética de ejecución penal.
  7. El Modelo de Participación y Convivencia (MPiC) ya tiene proyecto marco y está implantando 4 centros penitenciarios.

¿Qué haremos en 2018?

Seguiremos trabajando en grandes proyectos estratégicos a través de comisiones abiertas a la participación de todas las entidades, como son:

  1. El impulso, consolidación y réplica del Modelo de Participación y convivencia.
  2. Las tablas de segundo nivel de centros penitenciarios. Si aún no formáis parte, os animamos a participar activamente de las TPS de los CP donde colaboréis.
  3. El plan de apoyo a la salida de prisión.
  4. La mejora de la formación del voluntariado de centros penitenciarios.
  5. El impulso de la TPS de Justicia Juvenil.

Charlas y formaciones

Seguimos programando y dando charlas en Universidades y otros espacios, para sumar cada vez más personas a nuestra causa. Queremos agradecer a todos los centros universitarios y organizaciones que cuentan con nosotros como formadores en un modelo de prisiones innovador.

El manifiesto

Sois más de 9.000 personas y 26 entidades que os habéis adherido a nuestro manifiesto. ¿Todavía no lo habéis firmado? ¿Conocéis personas y / o organizaciones que querrían firmar? En este enlace podréis hacerlo. ¡No olvidéis compartirlo!

Queremos despedirnos dando las gracias de nuevo por vuestro incondicional apoyo a la carrera de fondo que supone mejorar la ejecución penal en Cataluña.

Seguiremos trabajando y informando porque otra prisión es posible!